miércoles, 10 de agosto de 2011

La respuesta sexual humana

Ante un determinado nivel de estimulación erótica que genere cierto grado de tensión sexual se desencadena de manera automática una serie de reacciones físicas secuenciales que constituyen la denominada respuesta sexual humana, que es semejante en todas las personas y tanto en los hombres como en las mujeres, a pesar de sus evidentes diferencias corporales.

Respuesta sexual masculina.


En el hombre, la fase de excitación se traduce en un reflejo neurovascular que determina una gran afluencia de sangre a la zona genital y la ingurgitación de los cuerpos eréctiles del pene, y la erección.
 En la fase de meseta se mantiene el estado de erección del pene, con un grado de firmeza que permite la practica del coito. Si la tensión sexual alcanza un cierto umbral, se produce de manera refleja a la eyaculación, lo cual se acompaña de intensa sensación de placer, el orgasmo.

Respuesta sexual femenina.


En la mujer, la fase de excitación se corresponde con un incremento  de la irrigación  sanguínea genital que se traduce en una vasocongestión  de la zona y, sobre todo, de las paredes de la vagina, fenómeno que comporta una trasudación de líquido con la consiguiente lubricación del conducto. A la par, las mamas experimentan un ligero incremento de su volumen, mientras que los pezones adoptan un estado de erección. Si la tensión sexual se mantiene, se alcanza una fase estacionaria en que acontece una intensa vasocongestión del tercio externo de la mucosa vaginal, que la zona más sensible, y se constituye la denominada "plataforma orgásmica".




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